FANIA RÉCORDS fue un proyecto cubano-americano, fundado en Nueva York/ 1964

Se había redactado en La Habana, entre 1961 y 1962, donde ya se había comprado casa su principal gestor, el abogado y empresario estadounidense Jerry Massuci, junto a especialistas de la fonografía de Cuba. La millonaria inversión tenía como objetivo: continuar vendiendo en la escena mundial, la música bailable cubana, que desde 1928 y 1930 era la única del área latina, que reportaba VENTAS MILLONARIAS, tras el millón de partituras vendidas por la editorial estadounidense, Edwar B. Marks Inc, además de lo prensado y vendido por RCA Victor («Son»-pregón EL MANISERO, compuesto en 1927 por el pianista, director y compositor Moisés Simons). La llamada Crisis de los Misiles soviéticos, provocó que el proyecto tuviera que ser trasladado a Nueva York, donde lo esperaba el flautista dominicano Johnny Pacheco, avisado por sus amigos cubanos, quien sustituyó a quien intentaba captaciones de cubanos en Miami, Larry Harlow (pianista judío, formado en Cuba por ilustres maestros, como FERNANDO ORTIZ y  ARSENIO RODRÍGUEZ, creador del «Son» Montuno).

Para este sello discográfico se tomaron dos palabras del argot popular cubano:

🔹FANIA, diminutivo del nombre Estefanía, incluido en el título de la canción FANÍA FUNCHÉ, un afroSon que el músico cubano Reinaldo Bolaños había compuesto en 1949, para el Conjunto Estrellas de Chocolate (nombre en el que se inspiró para crear la orquesta Fania All Stars en 1968); y…
🔸SALSA, sinónimo de algo muy bueno, o de fiesta cubana. Palabra muy familiar para judíos que visitaban Cuba, dominaban el idioma español, eran lectores y buscaban programas culturales en un periódico donde frecuentaba esta palabra que escuchaban a jóvenes cubanos de la época: el afamado Diario de la Marina, que dirigió el periodista español, Manuel Aznar Zubigaray (abuelo del expresidente de España entre 1996 y 2004, el también periodista y político, José María Aznar). Aquellos judíos eran amigos de los Masucci y de Larry Harlow, con quienes compartían su profunda pasión por la música cubana, la que descubrieron a través de marineros mercantes y empresarios azucareros, miembros de la antigüedad comunidad de los niuyorcuban. 

LOS FUNDADORES

  1. Johnny Pacheco (S.Caballeros, RD. / 1935 – NY/ 2021). Actividad: 1955 – 2018.
  2. Monguito (Mat. Cuba/ 1922 – NY/ 2006). Actividad: Cu/ 1946.- Méx/ 1950s – NY/ 1962.
  3. Pete Rodríguez. (Ponce, PR/ 1933- NY/ 2000. Activ: 1959 – 1996.
  4. Ray Barreto (NY/ 1929 – NJ, EEUU/ 2006). Activ: 1949 – 2006.
  5. Adalberto Santiago (Ciales, PR/ 1937). Activ: 1956.
  6. Larry Harlow (NY/ 1939 – NY/ 2021). Activ: 1960 – 2021.  
  7. Héctor Lavoe (Ponc, PR/ 1946 – NY/ 1993). Activ: 1965 – 1993.
  8. Roberto Roena (Mayag, PR/ 1940 – Car. PR/ 2021). Act: 1956 – 2021.
  9. Bobby Valentin (Oroc. PR/ 1941). Act: 1958.
  10. Justo Betancourt (Mtzas. Cub/ 1940). Act: 1958.
  11. Santos Colón (Sa.Gr. PR/ 1922 – Car.PR/ 1998). Act: 1935 – 1998.

OTROS INTEGRANTES:

  1. Bobby Cruz (Horm, PR/ 1937 – ). Activ: 1963 – 2016.
  2. Celia Cruz (LH, Cub/ 1925 – NJ, EEUU/ 2003). Actv: Cu/ 1948, Méx/ 1960, Fania/ 1970s, 2003.
  3. Cheo Feliciano (Ponc, PR/ ’35 – SJ, PR/ 2014). Activ: PR/ 1952, NY/ 1955, Fania/ 1971 – 2014.
  4. Ismael Miranda (Aguad, PR/ 1950). Activ: 1961, Fania/ 1967.
  5. Ismael Rivera (SJ/ 1931 – SJ, PR/ 1987). Activ: 19481984.
  6. Richie Ray (NY/ 1945). Activ: 1964.
  7. Tite Curet (Guay. PR/ 1926 – Ml, EEUU/ 2003). Actv: 1946-2003.
  8. Willie Colón (NY/ 1950) . Activ: 1967.
  9. Yomo Toro (Guán. PR/ 1933 – NY/ 2012). Act: 1951–2012.

El sello Fania pasa de La Habana a los barrios latinos de Nueva York, donde existía una comunidad cubana desde el Siglo XIX, conocida como los «niuyorcuban», entre ellos, empresarios de los derivados de la caña, además de escritores, y un notable colectivo de artistas, que los había desterrado la corona española, por realizar actividades independentistas. Entre los cubanos más conocidos, estaban: el violinista José White, el pianista Ignacio Cervantes y otros muchos, que recaudaban fondos para las luchas por la independencia, a los que acudía el más universal de los cubanos, José Martí (Poeta Nacional de Cuba). 

En Cuba, la idea del nuevo proyecto Fania, en principio se recibió bien, pero eran razonables los profundos disgustos al conocerse su traslado al polémico ambiente neoyorkino (donde no quería estar ni el mismo Masucci), ya que muchos puertorriqueños entorpecían la estabilidad a la que estaban acostumbradas muchas generaciones de cubanos, en armoniosa convivencia con seguidores latinos, italianos, judíos, nativos y de otras nacionalidades. Algunos merecían todo apoyo, pero a otros había que limitarlos, y creaban muchas dificultades, porque no tenían suficientes conocimientos, pero su prepotencia les hacía pensar que eran los más sabios. Hubo que hacer esfuerzos extrahumanos, cuando se vieron siendo mayoría y querían adueñarse de todo lo cubano. 

Fania propició grandes posibilidades sólo para exponentes puertorriqueños, que quisieron imponerse como los únicos de América Latina, mientras silenciaban a un considerable número de talentosos músicos de la región, que durante años fueron asesorados y promocionados desde Cuba y desde el conjunto Sonora Matancera, que era muy imitado en todo, menos en su importante modelo INTEGRACIONISTA, con el que se representaba a medio continente; sólo el insistente y afortunado panameño Rubén Blades, fue la excepción.

Nuestros creadores veían con gran celo, cómo los frutos de sus joyas musicales iban a los bolsillos de tantos desconocidos y desconsiderados. Los portadores cubanos, al salir de aquel encierro fortuito, encontramos nuestros géneros con nombres cambiados, historias de nuestras tradiciones tergiversadas, por vecinos que delataban sus egos y abusivos oportunismos, con los que impusieron hasta una capital de la música cubana en otro país sin trayectoria mundial, con el que han pretendido repartirse las creaciones más universales de los cubanos, que no habíamos solicitado suplencias ni ayudas a nadie, mucho menos a quienes no difundían ni consumían sus propias culturas… y mientras, nos llegaban noticias de actos desleales y conflictos internos en la empresa. Eran notables las divisiones contra exponentes cubanos, residentes dentro y fuera de la isla. Imitando iniciativas cubanas, fingían establecer nuestra música como símbolo de unidad del continente al que hacía muchas décadas, le habíamos compartido todo aquello, como al resto del mundo, que ya nos identifica con esa cultura durante más de cien años. En realidad, no hubo unieron, hubo DIVISIONES, sobre todo de latinos hacia cubanos; nuestra nación no ha estado tan ausente, además de médicos y educadores, que se multiplican cuando sufren desastres naturales, tenemos exponentes asentados y sus descendientes en todo el continente (aunque excluidos de los medios). 

No es posible aceptar un nombre comercial, porque nuestros valores identitarios no son negocios. En Cuba se han creado y desarrollado varios COMPLEJOS MÚSICO – DANZARIOS, que deben ser respetados, no son iguales y deben ser llamados por nombres. No tenemos por qué aceptar, que grupos de irresponsables y desconocedores, impongan silenciarlos, para deformarlos,  apropiárselos y mostrarse como creadores de lo creado, ante la humanidad que no los ve difundir sus propias tradiciones tiradas al olvido, y aún así nosotros se las respetamos.  

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